La masonería actual mantiene el secretismo sobre sus procesos internos. Esto ha rodeado su historia de teorías conspirativas, que van desde su participación en crímenes y atentados a la teoría sobre el nuevo orden mundial. Muchas teorías incluyen sus símbolos, relacionados también con otras organizaciones secretas.
Sin embargo, la masonería fue fundamental en el desarrollo de ciertos Estados occidentales. Las redes de contactos convertían a sus miembros en los perfectos funcionarios coloniales de los imperios europeos, como el británico. En Estados Unidos, un país creado durante la Ilustración, el legado masónico se aprecia en la arquitectura o los billetes.
No obstante, distintos regímenes autoritarios han aprovechado las leyendas masónicas. En Alemania, Adolf Hitler se apropió de la conspiración judeo-masónica sobre una élite financiera judía que controlaba todo, y Francisco Franco le siguió en España añadiendo la defensa de la Iglesia católica. La Unión Soviética y China también la prohibieron por considerarla una asociación de burgueses e imperialistas, y entre los islamistas se relaciona con el sionismo.

